Las fiestas patronales en los pueblos andinos de nuestro Perú profundo como es el caso del Centro Poblado Mayorarca, son eventos populares y tradicionales vistos, oídos, sentidos y desarrollados por las familias lugareños, que congregan a los habitantes del mismo pueblo y de los pueblos vecinos, a los hijos lugareños que migraron hacia los diferentes lugares o rincones del Perú, así como a los migrantes al exterior de nuestro país; es decir, se concretan los reencuentros a modo de una cohesión familiar, amical y en general social, en donde prevalece un ambiente de sentimientos encontrados y de fiesta.
Estas celebraciones tienen su propia organización sobre todo en el aspecto de los costos, financiamientos o la administración de los recursos económicos, en el caso de Mayorarca la responsabilidad recae en los llamados funcionarios con cargos llamados entre otros de Capitán, Inca, Estandartera, Caporales, Llaveros, Comisarios, Mayordomos, Mayoralas, asumidos en una ceremonia protocolar llamado elecciones en forma voluntaria y con antelación de un año.
La fecha de aparición de estas festividades tradicionales y sus personajes se desconocen, no se cuenta con documentación escrita respecto de sus orígenes como tampoco de los motivos, las vivencias reflejan que son trasmitidas por generaciones y constituye un legado, este ejercicio festivo permite interrumpir la rutina y los momentos productivos propios del lugar para apegarse a la religiosidad considerando como una fortaleza que promueve la identidad colectiva y la cohesión social del pueblo.
Sin poner en tela de juicio a los hechos que nuestra historia nos narra con relación al gran imperio incaico extinguido, en las festividades costumbristas de Mayorarca con la presentación de los CAPITANES, se reflejan hechos o vivencias históricas del enfrentamiento entre el ejército incaico contra los españoles conquistadores: Francisco Pizarro (líder y capitán), Diego de Almagro (encargado de la logística alimenticia), Hernando de Luque (clérigo que gestionó el apoyo económico), más un cuarto personaje que representa a un nativo o indio del lugar de ese entonces llamado Felipillo, quién con rapidez habría aprendido el español para servir de guía e interprete al grupo de los conquistadores.
En lo que respecta a los vestuarios, los capitanes no llevan uniformes de soldados o militares, sino usan un terno con corbata, sombrero adornado con plumas o coronas, bandas cruzados y sables con paños grandes, también utilizan caballos muy bien preparados, ensilladas y adornados vistosamente; en el cierre de estas festividades se observa detalles muy expresivos, donde la multitud se organiza en 2 grupos por un lado encabezado por el capitán y otro por el inca con sus pallas, que recorriendo por las calles al son de las músicas terminan en la plaza, para simular un enfrentamiento entre ambos frentes como una expresión del final o extinción del gran imperio donde los capitanes capturan al inca, para cobrar por el rescate y al final ordenar su muerte.
Los capitanes en estas festividades vislumbran su espacio socio cultural recreativa, incluso instructiva respecto de nuestra historia, nos traen a la memoria expresiones sobre los hechos o vivencias finales del gran imperio incaico hoy extinguido; es decir, se reviven hechos del pasado y de gran significado histórico, simulando con los capitanes a la presencia de los españoles conquistadores del imperio Incaico, con el Rey Inca se representa al gobernante del Tahuantinsuyo, con los Caporales se representan a los esclavos que hubo según narra nuestra historia, así sucesivamente las cuales no son nuestro propósito ahondar.